31 de Octubre de 2007
Un gran Madrid avisa a Koeman de que hay mucho por hacer
Llegó el Madrid a Mestalla como un auténtico tornado, y arrasó al Valencia de arriba a abajo. El resultado final de 1-5 lo certifica, y más teniendo en cuenta que a los 36 minutos el partido ya estaba finiquitado con un 0-4.
La mezcla de varios factores propició este repaso del Madrid tanto en resultado como en juego. Por una parte la situación de caos que hay ahora mismo en el club valenciano: destitución del entrenador a las tantas de la madrugada, anuncio de quién será el sustituto horas antes de un partido crucial, una afición enfurecida que ha pasado su punto de mira del banquillo al palco… las cosas no se están haciendo bien.
A eso hay que sumarle el partidazo del Madrid, con una primera parte para grabar en vídeo en la que practicó su mejor fútbol de los últimos años. Para más inri, el gol de Raúl a los 40 segundos desconcentró a las primeras de cambio a los jugadores locales. Y por último, el planteamiento de Óscar Fernández.
Por descontado que no voy a echar ninguna culpa de los males de este Valencia al fugaz técnico che, pero probablemente las ansias de la grada por ver a su equipo jugar al ataque y sin especular, han provocado que Fernández pecara de valentía, saliendo al terreno de juego con un centro del campo colocado en rombo y dos delanteros. El Madrid ha ganado la batalla en el mediocampo. Un Albelda en un estado de forma paupérrimo ha tenido que lidiar en soledad contra Guti, Diarrá y Gago. ¿Resultado? Capitán valencianista completamente superado y el Madrid construyendo fútbol a placer, con un Guti dando otro de sus recitales.
Un planteamiento así puede ser adecuado para partidos en tu estadio ante rivales de la zona baja de la tabla, pero salir así ante el Madrid es un suicidio. Fernández quiso salir a tratar bien el cuero con un fútbol ofensivo, la defensa muy adelantada y presionando arriba con jugadores que no practican ese estilo desde hace tres años. El Madrid ganó la batalla en el centro, y su velocidad en el toque coordinado con la movilidad de los delanteros y una defensa rival muy adelantada, provocó continuos manos a mano con el portero.
Hay un dato que habla por sí sólo: el Valencia es el equipo más goleado de Primera después del Levante. Estamos hablando de un equipo acostumbrado a tener una defensa infranqueable, siempre de las menos goleadas de la Liga. Es el resultado de un equipo en el que reina la anarquía, desquiciado, sin ningún rigor táctico. La pareja de centrales de ayer formada por Albiol y Helguera ha sido sencillamente penosa. Van Nistelrooy ha jugado con el ex madridista en el segundo gol.
Queda mucho campeonato por delante, pero Koeman tiene mucho por hacer para que este equipo retome el vuelo.
Y del Madrid, decir que ha hecho lo que ha querido con su rival, con prácticamente los once jugadores dando su mejor versión. Un fútbol de enorme velocidad que ha descolocado todas las líneas del Valencia. Y arriba una efectividad absoluta. Ayer Schuster apostó por Gago como pareja de Diarrá y con Guti un poco escorado a la derecha, y le salió redondo porque en la superioridad de los suyos en la media ganó el partido. Toca esperar a ver si es flor de un día o si el juego del equipo empieza a carburar. El sábado, otra prueba de fuego en el Pizjuán.
Foto | Real Madrid
Artículo original: Notas de Fútbol










Eran las 4 de la madrugada aproximadamente cuando se confirmaba la noticia. Una noticia que se intuía desde el momento en que el Consejo de Administración del Valencia, se reunía tras la 
Mi compañero Jorge 