21 de Diciembre de 2007
Las lagrimas de David y el infame grumete
Ver el otro día a David Albelda llorar en la sala de prensa de Paterna me llegó adentro. Siempre me ha gustado este futbolista. Es cierto que no es vistoso, que lo suyo no es el toque de salón, el tan pregonado ‘tiki-taka’. Pero en el fútbol, como en la vida misma, debe haber jugadores que hagan el trabajo sucio, tipos hechos para pringarse, para ensuciarse las manos con todas las consecuencias, hombres no aptos para flashes, pero respetados hasta por el mayor enemigo. Ése es David, un líder, un centrocampista bravo, impertérrito… Un gladiador duro que cuando está en su mejor momento a modo de tijera corta contundentemente los planteamientos rivales con su vigoroso ímpetu y robusta manera de entender el juego.
A Albelda siempre lo he tenido en un atril especial porque es de esos pocos grandes peloteros que en su día dieron prioridad al escudo antes que al vil metal. Le llegaron a ofrecer mucho dinero, entre otros el Madrid, para que dejara Mestalla, pero él nunca quiso abandonar su club de toda la vida y valoró otros detalles, simbólicos sí, aunque no menos importantes. Estamos por tanto, ante uno de esos escasos románticos exiguos en este mundo futbolístico tan mercantilizado. Y por ello, como caballero, como hidalgo del cuero que es, no merece la patada que le están dando.
Es verdad, por otro lado, que Cañizares no estaba bien, a pesar de que parecía remontar el vuelo en los últimos encuentros. Su salida se antojaba cercana. En cambio, tampoco considero correcta la forma en la que se ha tratado a un magnífico profesional que ha defendido durante casi diez años la meta che con muchas más luces que sombras, contribuyendo a grandes éxitos deportivos. Lo de Angulo, igual que los otros dos casos anteriores, carece de sensata explicación. Se comenta, además, que no habrá que esperar mucho para ver caer a alguno más. Todo es desconcierto y sin sentido.
¿Quién es el responsable de esta situación? No apuesto por Koeman. No me lo creo, no puede ser. Es cierto que este presidente Juan Bautista Soler, que día a día demuestra que de gobernar un club de fútbol no tiene ni la menor idea, atesora ideas rocambolescas. Pero ningún mandatario en su sano juicio permitiría que un entrenador con apenas un mes en el cargo se cargase a tres pesos pesados de la plantilla y sobre todo a un referente y en mi opinión posiblemente el mejor centrocampista de corte defensivo que hay en este país como es Albelda. Ningún presidente, seguro, consentiría eso, porque sabría que la antipatía generada en la afición sería total y por sensatez obligaría al técnico a recapacitar. Por ello, me inclino a pensar que este caótico presidente tiene algo personal contra estos jugadores, algo muy gordo, que le ha llevado a fulminarlos de una tacada, cargándole el mochuelo a Koeman, que por supuesto tampoco es la cenicienta de esta historia.
No sé a qué juega el técnico holandés, pero no me gusta. No me inspiran confianza esos tipos que se creen por encima del bien y del mal y llegan a un lugar que no conocen para cargarse a medio vestuario porque sí. O, mejor dicho, que ceden a las peticiones del jefe. Sea como fuere, me parece atroz y esperpéntico lo que está sucediendo en Valencia. No puede ser que estos tres jugadores, y voy a centrarme especialmente en ese chico de la casa, David Albelda, que en los últimos tiempos ha sido el santo y seña de ese club, sean vilipendiados de esta manera, dispensados como si sólo llevaran dos meses vistiendo una zamarra que merece mucho más respeto del que le otorgan algunos.
Ya adelanté que el cese de Quique no iba a traer nada bueno. Y ahí están los resultados, un auténtico desastre, un naufragio total. La cabeza del técnico madrileño ha provocado un abominable efecto dominó orquestado por un hombre, el señor Soler, que parece que quiere destruir un proyecto deportivo que en las últimas campañas estaba funcionando. He escuchado que Villa se quiere ir en verano. Desde luego, yo no me lo pensaba dos veces y saltaba del barco cuanto antes. Porque el que lleva el timón más que un experimentado capitán parece un grumete de quince años, y no el que ingenió Verne precisamente. El barco se va irremediablemente a pique. Considero que la afición de Mestalla, esa que nunca falla, debe dar un golpe en la mesa y demostrarle a Juan Bautista Soler que por muy atestado que tenga los bolsillos no puede jugar así como así con los estandartes de un club. No sé cómo, pero la afición no puede quedarse parada ni dejarse pisotear, pues en ese caso los males serán mucho mayores. Si es que es posible.
En NdF | Koeman se carga a Cañizares y Albelda
Artículo original: Notas de Fútbol









Es la noticia del día sin duda. Ronald Koeman se ha “cargado” a Santiago Cañizares y a David Albelda para los dos próximos partidos, el primero de Copa del Rey ante el Real Unión y el segundo de Liga frente al Zaragoza. Pero 
Al final del Valencia no ha conseguido ni siquiera el tercer puesto de consolación que da derecho a participar en la Copa de la UEFA, aunque, ¿habría sido lo mejor para el equipo viendo cómo está hoy en día? Quizás lo mejor sea centrarse en la Liga, y en recuperar mediante el trabajo semanal en los entramientos a una plantilla sumergida en una colosal crisis tanto a nivel deportivo como anímico. El caso es que un rácano empate a ceros en Stamford Bridge, más la victoria del Schalke ante el Rosenborg, dejan a los de Ronald Koeman como últimos clasificados del grupo.
Big in la UEFA. A eso aspira a convertirse el Valencia si consigue sacar un buen resultado ante el Chelsea que le permita situarse en la tercera posición de su grupo para seguir vivo en Europa, aunque en un escalón inferior. En frente, un Chelsea ya con la clasificación en el bolsillo y que quizá esté más pendiente del trascendental choque ante el Arsenal el próximo domingo que de dar buena cuenta del equipo español.