29 de Enero de 2009
Emery no especuló

He visto al completo los dos partidos de la apasionante eliminatoria copera que nos han regalado Valencia CF y Sevilla FC, emocionantísimo cruce que se decidió in extremis a última hora con gol del central Squillaci, debutante en la faceta anotadora con la camiseta nervionense. Me ha llamado la atención, en cualquier caso, que en la rueda de prensa después del choque, se le preguntara a Unai Emery si el equipo había especulado en exceso con el resultado. De hecho, algunas crónicas hablan incluso de que el conjunto ché se inmoló en el Sánchez Pizjuán.
Sinceramente, creo que el Valencia hizo lo correcto en todo momento, sobre todo porque Emery siempre tomó las decisiones acertadas. El problema es que el rival de en frente también cuenta y que esta noche el Sevilla se desfondó espoleado por su gente, con un empuje prácticamente de soportar. Porque el Sánchez Pizjuán, al igual que otros campos señalados como el Reyno de Navarra o el Vicente Calderón, aprieta de lo lindo. Al Valencia se le fue la eliminatoria en el último instante y la realidad es que tuvo controlada la situación durante los 89 minutos anteriores al tanto de Squillaci. Emery no especuló.
Los levantinos salieron a jugarle al Sevilla, hicieron un gol tempranero en el minuto siete y ni siquiera renunciaron al balón, continuaron atacando y si el segundo no llegó fue por el avispado Palop y el siempre competente Escudé. La situación era la ideal para los ché pero a nueve del descanso Kanouté conectó un cabezazo tremendo, puso las tablas y el estadio se cayó abajo. En esos nueve minutos hasta el descanso fue cuando los visitantes lo pasaron realmente mal, sólo ahí.
En la reanudación el Sevilla salió con enorme ímpetu, pero Emery, que en la ida inició la remontada desde la pizarra, sacando a Mata y a Edú para arrebatarle el centro del campo a los andaluces, volvió a demostrar que su visión táctica es privilegiada. Sacó a Vicente por Morientes y a Baraja por Fernandes. El equipo ganó en control, muchísimo más y con el último cambio, entrada de Edú por Silva, consiguió cerrar sus compuertas a un Sevilla que, aunque nunca perdió la cabeza, empezó a alejarse del área. Fue así, el Valencia supo controlar a los de Jiménez, que en los últimos quince minutos sólo tuvieron presencia, pero casi ninguna ocasión… Pero llegó la última jugada, un córner con el estadio volcado, con el Sevilla dando bocados. De ahí al gol y a la eliminación.
Ése es el desenlace de una eliminatoria en la que cualquiera de los dos pudo ganar, Sevilla y Valencia hicieron méritos suficientes para llevarse el triunfo. En la vuelta los hispalenses pusieron el empuje y el Valencia casi siempre supo echarle el freno. Obviamente, en la última media hora del segundo periodo los ché no podían atacar con un equipo que estaba lanzado por su gente. El Valencia hizo lo que tenía que hacer, con buenos cambios incluso redujo las ocasiones locales, pero lo perdió todo en una última jugada fatal, que demostró que en el fútbol hay que tener fe hasta el final. Pero Emery no especuló, ni mucho menos. De hecho, a mi juicio demostró que es un enorme técnico.
Artículo original: Notas de Fútbol















No es por amargar la fiesta a valencianistas ni deportivistas, pero si ante rivales de mediocre nivel como el Saint Etienne o Nancy se pasan los apuros que se pasaron anoche en los enfrentamientos de los nuestros en Copa de la UEFA y que casi termina con la precipitada participación de los blanquiazules, no quiero imaginar qué puede suceder frente a los posibles contendientes con los que se toparán en los dieciseisavos de final, todos ellos procedentes de la Champions League.